Por: Lupita Valencia
Gracias Tenis …
Ayer vivimos uno de los partidos más emocionantes que nos ha dado este US Open y que nos recuerdan por qué el tenis es uno de los deportes más bonitos, pero también de los más mentales que existen.
Carlos Alcaraz y Ben Shelton nos regalaron un partidazo. Una batalla de 4 horas y 28 minutos en la que los dos dejaron absolutamente todo en la pista y que terminó con Shelton llevándose la victoria en el quinto set. El partido terminó además a las 3:33 de la madrugada, convirtiéndose en el final más tardío en la historia del US Open.
Por un lado, Carlos Alcaraz venía de casi cuatro meses y medio fuera por una lesión. Regresaba, en sus propias palabras, sin expectativas, simplemente para volver a competir, ver cómo se sentía y cómo iba funcionando todo.

“Como dije antes de que comenzara el torneo, mi objetivo era venir aquí, competir y disputar este tipo de partido estando sano”.
Y poco a poco, ronda tras ronda, fue demostrando que estaba regresando a su nivel.
Desde que comenzó el cuadro principal el 30 de agosto, Carlos fue avanzando partido a partido hasta llegar a los cuartos de final. Después de varios días de competencia y de volver a poner a prueba su cuerpo tras una larga ausencia, llegaba a este partido ante Shelton con la posibilidad de seguir defendiendo el título que ganó el año pasado.
Lo que hizo ayer, sin embargo, fue brutal.
Carlos comenzó ganando el primer set, pero en el segundo y tercer set todo cambió. El español empezó a verse disminuido físicamente, cansado y fuera de ritmo. El esfuerzo fue tanto que incluso hubo un momento en el que terminó vomitando.
Pero si algo demostró Carlos es que no se rinde.
A pesar de todo, consiguió reponerse y jugó un cuarto set a un nivel altísimo, llevándose el parcial 6-1 y mandando el partido a un quinto set donde ninguno de los dos quería perder.
Cada punto se llevó al extremo. Cada pelota parecía definitiva. Los dos peleaban por mantenerse con vida en un partido que ya era una verdadera batalla física y mental, regalándonos una hermosa demostración de lo que es el tenis.
Finalmente, todo tuvo que definirse en el tiebreak, donde Ben Shelton consiguió quedarse con la victoria y avanzar a las semifinales.
Para Shelton también era un partido muy importante. El estadounidense está cada vez más cerca de la posibilidad de ganar su primer Grand Slam y qué mejor escenario que hacerlo en casa, frente a todo su público.
Shelton demostró que estaba ahí para ganar y lo logró. Además, consiguió la victoria más importante de su carrera hasta ahora y su primer triunfo ante un jugador del Top 3.
Pero aunque Carlos se fue eliminado, también dejó una sensación muy distinta a la de una simple derrota.
El español demostró que, además de ser un gran tenista, también sabe perder. Contrario a irse desilusionado o triste por la derrota, salió de la pista con una sonrisa, porque sabe que hizo un gran partido, que disfruta y ama el tenis y, sobre todo, que su nivel y su salud están de regreso.
Llegó más lejos de lo que quizá hubiera imaginado en este torneo después de cuatro meses y medio fuera y, aunque siendo el campeón defensor hubiera sido increíble verlo levantar nuevamente el trofeo, su regreso a las pistas ya dejó algo muy importante: Carlos Alcaraz está de vuelta.
“Dejo la cancha feliz, dejo la cancha con una sonrisa, sano, y eso es lo que necesitaba.”
Y quizá esa sea la mejor manera de cerrar este US Open para Carlos. No con el trofeo, sino con la tranquilidad de saber que volvió a competir, que pudo llevar su cuerpo al límite y que estuvo muy cerca de conseguir una victoria que, por momentos, parecía posible.
“Estuve cerca, muy cerca. Por eso, no voy a sentirme decepcionado por no haber conseguido la victoria. Simplemente estoy feliz y orgulloso de mí mismo, de cómo luché durante todo el partido.”
Ahora la semifinal se jugará entre Shelton y Tiafoe, mientras que Alexander Zverev buscará seguir avanzando por el otro lado del cuadro en busca de su segundo Grand Slam.
Tendremos nuevo campeón y, posiblemente, un nuevo ganador de Grand Slam.
Pero después de un partido como el de ayer, queda claro que el US Open todavía tiene mucho que ofrecernos.

