Por: Jesus Bernal
Terminó la tercera jornada de la NFL y, como ya es tradición, tenemos suficientes elementos para cometer el mismo error de siempre: sacar conclusiones apresuradas después de apenas tres partidos y actuar como si ya supiéramos quién va al Super Bowl, quién necesita un quarterback nuevo y quién debería empezar a revisar los nombres disponibles para la primera selección del Draft.
Tres semanas han sido suficientes para descubrir equipos que parecen contendientes, equipos que parecen una tragedia y otros que parecen haber desaparecido del mapa sin que nadie se diera cuenta. También tenemos quarterbacks suplentes ganando partidos, titulares lesionados, aficionados pasando de celebrar el Super Bowl en septiembre a pedir la cabeza de alguien y, por supuesto, a los Dallas Cowboys haciendo lo necesario para recordarnos que hay tradiciones que nunca deben perderse.
Y sí, sabemos que todavía no hemos hablado de los 32 equipos de la NFL. No es favoritismo. Bueno, salvo Dallas, que tiene un lugar reservado de manera permanente, pero es que como no amarlos si nos hacen tan fácil la sección de la burla.
Bienvenidos nuevamente a La Jornada NFL.
Equipos
La Sorpresa
¡Washington! Hace una semana estaba a las puertas del apocalipsis, con dos derrotas y su QB titular lesionado. La campaña prácticamente perdida, sin esperanzas, tristes, sin siquiera un buen nombre de equipo. ¿En serio, Commanders era la mejor opción? Qué falta de creatividad. Le hubieran preguntado a los Cowboys; a ellos les sobra creatividad, o alguien duda de lo creativos que son para perder.
Regresando a los Commanders, con su QB suplente le ganaron al actual campeón, que además recuperaba a Sam Darnold, su QB titular.
¿Cómo? Seattle ganó dos juegos con su QB suplente y perdió con su QB titular. Washington perdió dos juegos con su QB titular y gana con el QB suplente. LOL.
Y no fueron los únicos. Los Giants ganaron con su QB suplente, Chicago ganó con su QB suplente y Minnesota va invicto con su QB suplente. Todos ellos perdieron a su QB titular por lesión.
¿Acaso esa será la solución para Green Bay, New England, Dallas, Houston, Los Angeles y algún otro equipo que de momento olvido? Que su QB suplente se convierta en titular para regresar al camino de la victoria. Aunque aquí, cuando hablamos de Los Angeles, estamos metiendo en el mismo paquete a los Chargers, que ya demostraron ser débiles, y a los Rams, que supuestamente son uno de los equipos poderosos de la liga. Me pregunto si con sentarlos será suficiente o si la magia solo funciona cuando tu QB queda fuera por lesión.
La Burla
¡Pero sigo siendo el Rey! De las burlas.
Les dijimos que esta sección le pertenece a los Dallas Cowboys y, aun así, después de dos jornadas no habían aparecido. Vaya manera de reclamar lo que por derecho les pertenece.
Fácil no fue. Los Ravens lucharon hasta el último segundo, literalmente. Parecía que iban a repetir en esta sección; hicieron todo lo que estuvo en sus manos y nuevamente desperdiciaron una ventaja de dos dígitos en el último cuarto.
Pero no fue suficiente. Los Ravens pueden intentarlo, pueden esforzarse y pueden desperdiciar ventajas de la manera más absurda posible, pero los Cowboys son los Cowboys. Jugando en Brasil, la tierra del carnaval, apareció el Rey Momo y Dallas encontró la forma más increíble, creativa, ridícula e idiota de perder un partido.
Lo maravilloso de los Cowboys es que nunca parecen quedarse sin recursos para arruinar las cosas. Cuando parece que ya agotaron todas las formas posibles de perder, encuentran una nueva. Es casi admirable. Si algún día tienes un bloqueo mental, sientes que se te acabaron las ideas o simplemente crees que ya no eres capaz de encontrar una solución creativa a un problema, basta con sentarte a ver un partido de Dallas. Ahí está la inspiración.
¿Leyeron eso, Washington? Commanders, por favor.
Y aquí va un dato cultural que nadie pidió y a nadie le importa, pero que resulta relevante para esta sección: el Rey Momo es un personaje del carnaval destinado a representar la figura de alguien tonto y burlón, una tradición basada en Momo, el dios griego de las burlas y el sarcasmo.
Al menos los Vaqueros no regresaron de Brasil con las manos vacías. Merecidamente se ganaron el título de Rey Momo del Carnaval de Río.
Los Contendientes
Los San Francisco 49ers, por ahora, están contendiendo por ser el mejor equipo de la NFL y no por conseguir una licencia para operar un hospital. Aunque, con las lesiones que han sufrido, no sería mala idea convertir sus instalaciones de entrenamiento en un Hospital Metropolitano.
Kyle Shanahan podría ser la nueva versión de Dr. House y Brock Purdy el doctor joven tipo Chase. Piénsenlo: si no ganan el Super Bowl, al menos podrían ganar el Emmy por el remake de Dr. House.
Aunque, pensándolo bien, quizá necesiten a Dr. House por otra razón: para descubrir por qué carajos se lesionan tanto. Tal vez en nuestra serie ficticia finalmente logren averiguarlo y, después de varias temporadas, encuentren la cura para el problema que realmente amenaza a San Francisco: que sus jugadores lleguen sanos a enero.
La Decepción
Si el final de la temporada pasada, perdiendo siete de los últimos ocho partidos, fue decepcionante para Tampa Bay, el inicio de esta temporada no es nada halagador.
Tres derrotas los colocan en el sótano de su división. Afortunadamente juegan en la División Sur de la Nacional e, increíblemente, solo están a un juego del liderato de la división.
Mentira.
Sí están a un juego, pero no es increíble. No jugando en la División Sur. Lo increíble en esa división sería que un equipo con récord ganador fuera el campeón divisional.
Y si eso fuera poco, su jugador franquicia se lesionó. Baker Mayfield, QB titular, sufrió una luxación en el pulgar de la mano con la que lanza y estará fuera varias semanas.
Esperen, ya recordé al otro equipo que necesita regresar a la victoria: los Bucaneros de Tampa Bay. Qué afortunada coincidencia que hablemos de ellos. Dijimos que su QB titular se acaba de lesionar. Demonios, esto sí que es una afortunada y feliz coincidencia.
¿Será igual de afortunado para Tampa jugar con su QB suplente? ¿Será que ganan como lo hicieron Chicago, Minnesota, Giants y Commanders?
Por Dios, otra vez ese nombre. De verdad que es feo.
La Confirmación
Pero llegamos al Super Bowl.
Pero Drake Maye es el nuevo Tom Brady.
Pero Vrabel es el nuevo Belichick.
Pero…
Pero tu calendario fue el más fácil, Pats, y tus rivales en postemporada perdieron jugadores clave.
La sospecha se está confirmando poco a poco.
Se acaba la mentira llamada New England Patriots.

La Salvación
Los Raiders están viendo la luz al final del túnel.
Si para un equipo acostumbrado a perder, una victoria puede salvar una temporada, imaginen tres. Además, van invictos y empatados en el liderato de la división con los poderosos Chiefs.
Esas tres victorias son tres salvaciones: salvación para la afición malosa, salvación para Kirk Cousins, que pretende alargar su carrera lo más posible, y la más importante, salvación para Fernando Mendoza.
El quarterback elegido con la primera selección del Draft llegó a Las Vegas con la enorme responsabilidad de convertirse en el futuro de una franquicia que históricamente tiene una habilidad especial para destruir carreras prometedoras. Pero, por ahora, Cousins está jugando lo suficientemente bien como para salvarle el pellejo.
Así que parece que los Raiders por fin verán la luz al final del túnel. Claro que esa luz también puede ser la del tren de los siguientes partidos: Chiefs, Bills, Rams, 49ers, Seahawks y Broncos.
Auch.
El que hace el calendario de la NFL debe odiar a los Raiders.
El Apocalipsis
El Apocalipsis llegó para los Miami Dolphins, aunque, siendo sinceros, les llegó desde antes de iniciar la temporada.
Además de iniciar la campaña con un récord de 0-3, ahora tienen que afrontar el resto de la temporada sin su único jugador estelar, ya que De’Von Achane sufrió una lesión de rodilla que lo deja fuera por el resto del año.
Con una pelea durísima contra Houston, Chargers y Tampa Bay por la primera selección colegial, esta podría ser una ventaja inesperada.
No siempre una tragedia termina siendo realmente una tragedia. A veces es una oportunidad de ser el peor equipo de la liga.
Jugadores
MVP
La buena noticia para los aficionados de Atlanta es que tienen en Bijan Robinson a un jugador excepcional, un verdadero talento generacional. El partido que dio contra Green Bay demuestra que puede pelear por ser el MVP de la temporada.
La mala noticia para los aficionados de Atlanta es que… son aficionados a los Atlanta Hawks.
El Lastre
¿Drake Maye es el nuevo Tom Brady? Creo que ni los balones ha aprendido a desinflar. De haberlo hecho, quizás hubiera evitado lanzar seis intercepciones en tres partidos por solo un touchdown.
Qué mayor prueba de que fue el lastre de la jornada que su propio equipo prefirió mandarlo a la banca antes que seguir llorando por lo desastroso de su desempeño.
La Revelación
Tyler Loop, y más que una revelación, es la redención.
La temporada pasada falló un gol de campo en la última jugada de la temporada, lo que hubiera significado el pase a playoffs para los Cuervos.
Ahora metió el gol de campo en el último segundo para ganarles a los Dallas Cowboys.
Y lo celebró con el famoso “Siuuu” de Cristiano Ronaldo. Qué mejor manera de hacerlo estando en Brasil, un país que ama el fútbol, celebrándolo igual que lo hace el ídolo brasileño cuando ha ganado algo importante, como el Mundial de fútbol.
Esperen un momento.
Cristiano Ronaldo no es brasileño.
Supongo que Tyler Loop no lo sabía y se confundió porque en Brasil se habla portugués. Aunque Cristiano Ronaldo tampoco ha ganado un Mundial, igual que Tyler Loop no ha ganado el Super Bowl, aunque por su festejo parecía que lo estaba ganando.
Es lo que provoca ganarle a los Vaqueros y salvarte de las burlas.
La Confirmación
Otra semana, otra victoria de Buffalo y otra demostración de que existen dos Josh Allen completamente diferentes.
Está el Josh Allen que vimos contra Detroit: cinco touchdowns, liderazgo, potencia, capacidad para correr y lanzar, y esa sensación de que puede destruir una defensa de prácticamente cualquier manera.
Y también está el otro Josh Allen.
El que contra los Chargers lanzó dos intercepciones, perdió un balón y terminó completando apenas 16 de 26 pases para 204 yardas. Sí, Buffalo ganó 24-16 y Allen también consiguió dos touchdowns por tierra, pero el partido fue muy malo para alguien que pretende ser el MVP y ganar un Super Bowl.
Con cada jornada queda más claro que Josh Allen es la versión de la NFL de Bruce Banner y Hulk. Un domingo parece el científico brillante y controlado; al siguiente puede aparecer la criatura que toma decisiones que nadie entiende y convierte un partido relativamente tranquilo en un problema.
En las películas, Banner tiene una frase que explica perfectamente su relación con Hulk: “Ese es mi secreto, siempre estoy enojado.”
Josh Allen podría tener una versión propia:
“Ese es mi secreto: nunca sabes qué versión de Josh Allen va a salir.”
Y así termina otra semana de esta maravillosa tradición de la NFL: tres partidos jugados y ya estamos repartiendo premios, buscando culpables, coronando candidatos y enviando equipos directamente al Draft como si faltaran tres jornadas para terminar la temporada y no catorce.
Pero así somos. La paciencia es una virtud maravillosa que en este espacio no conocemos.
Esta semana algunos equipos demostraron que pueden competir, otros demostraron que quizá no deberían y varios demostraron algo todavía más preocupante: absolutamente nada. Por eso algunos de los 32 equipos todavía no aparecen en esta columna. No tenemos nada contra ellos. Simplemente han conseguido ser tan irrelevantes que ni siquiera han hecho méritos para que nos burlemos de ellos.
Todavía.
Porque quedan muchas jornadas y la NFL tiene una capacidad extraordinaria para destruir reputaciones, fabricar héroes, convertir suplentes en salvadores y transformar un domingo normal en una crisis institucional.
Así que a los equipos que todavía no aparecen: paciencia. Ya llegará su momento. Solo necesitan ganar de una manera inesperada, perder de una manera ridícula, lesionarse en el peor momento posible o cometer alguna estupidez suficientemente grande.
Nos vemos la próxima semana, cuando probablemente descubriremos que todo lo que acabamos de escribir era una estupidez.
Como debe ser.

