Por: Lupita Valencia
Hay días que se sienten especiales y hoy es uno de ellos … Tras más de un año de lejos de los motores y una ausencia que pesaba en la parrilla, Sergio “Checo” Pérez vuelve a donde pertenece, hoy Checo regresa a la Formula 1. Aunque el calendario lo marque como una carrera más, para él, para México y para miles de aficionados, este momento significa mucho más que eso.
Después de meses de incertidumbre y un capítulo que parecía haberse cerrado demasiado pronto, hoy Checo regresa a la máxima categoría para escribir una nueva página en su historia… y también en la del automovilismo mexicano.
Su regreso significa mucho más que volver a correr. Es un momento especial para él, para México y para todos los fans que durante este tiempo siguieron esperando verlo de nuevo en la parrilla.

Checo regresa en una situación muy distinta a la que tenía hace un año cuando dejó la Fórmula 1. Su salida fue dura, incluso injusta, algo que él mismo reconoció en su momento. Durante los primeros meses tras su partida, su futuro en la categoría fue incierto; incluso llegó a admitir que no sabía si volvería a la parrilla.
Sin embargo, aunque en 2025 no estuvo en pista, Checo estuvo más presente que nunca. No hubo semana en la que su nombre no apareciera en conversaciones, análisis o comparaciones, y con el paso del tiempo fueron también los resultados —o la falta de ellos por parte de quienes le cerraron las puertas— los que terminaron hablando por él y dandole la razón. Al final su trayectoria, su experiencia y todo lo que ha construido a lo largo de mas de una década en la máxima categoría terminaron por reivindicarlo como piloto.
Poco queda ya de aquel 18 de diciembre, cuando se anunció su salida de Red Bull Racing y, con ello, también su salida de la Fórmula 1. Para los fans fue una noticia devastadora. Después de más de diez años, México volvía a quedarse sin un piloto en la máxima categoría.
Pero más allá de la sorpresa o la tristeza, lo que más dolía era la forma. Después de tantas alegrías, de tantos momentos históricos, de victorias que emocionaron hasta las lágrimas y de todo lo que Checo ha significado para la afición y el automovilismo mexicano, esa no era la manera en la que su historia debía terminar. El propio Checo lo dijo en su momento: no era así como le hubiera gustado despedirse de la categoría.
Hoy el panorama es muy distinto. Checo regresa más motivado que nunca, listo para darlo todo en la pista. Lo hace en un proyecto nuevo, uno que empieza prácticamente desde cero, pero que lo respalda, regresa con la ilusión y motivación intacta, quizá incluso mayor que aquella con la que llegó por primera vez a la Fórmula 1.
También lo hace sin el peso de muchas de las críticas que lo rodearon en el pasado. Con el tiempo, incluso algunas voces de la prensa han reconocido que se equivocaron al juzgarlo.

Por eso, su regreso tiene mucho de especial. Checo vuelve con la frente en alto, decidido a seguir escribiendo su historia en la Fórmula 1 y, cuando llegue el día de despedirse definitivamente, hacerlo bajo sus propios términos y con la despedida que realmente merece.
Pero por ahora no hablemos de despedidas. Por ahora disfrutemos que tenemos a Checo de regreso. En tan solo unas horas volverá a las pistas y, aunque el camino no será sencillo —con un equipo nuevo y un proyecto que irá creciendo carrera tras carrera—, no hay duda de que con su experiencia y conocimiento ayudara al equipo a mejorar cada semana.
Disfrutemos también lo que significa volver a tener a un piloto mexicano en la parrilla: esa sensación especial, esa emoción que se siente cada vez que llega el fin de semana de carrera, y Checo sale a darlo todo en la pista.
En unas horas, cuando Checo se ajuste el casco, se suba al coche y baje la visera, no lo hará solo:con el estará todo un país, y miles de aficionados que esperaron pacientes su regreso, que le dedicaron deseos de cumpleaños, uvas de año nuevo y que convirtieron cada ritual y cada deseo en una fuerza de empuje para este regreso.
Hoy todos esos deseos, de alguna manera, se vuelven realidad. Porque junto con él también se suben al coche esos fans que nunca se fueron, los que han celebrado, los que han llorado, los que se han emocionado carrera tras carrera. Para muchos de ellos, Checo ha sido mucho más que un piloto: ha sido inspiración, orgullo y una parte fundamental de sus vidas, aun sin él saberlo.
Hoy Checo vuelve a la pista… y con él también vuelve la ilusión de todo un país que, como él, nunca se rindió.

