Por: Jesus Bernal
Bienvenidos a la semana 5 de la NFL, donde los invictos empiezan a caer, los muertos resucitan, se forman sociedades secretas, aparecen fantasmas y las teorías conspirativas cobran fuerza. A estas alturas, uno ya no sabe si está viendo fútbol americano o el expediente de un caso sin resolver.
La NFL no deja de sorprendernos y nosotros no dejamos de encontrar motivos para desconfiar de ella. Así que acomódense, afilen sus teorías y no se pierdan una nueva edición de La Jornada NFL.
La Sorpresa
Tampa Bay Buccaneers
Después de cuatro derrotas consecutivas, Tampa Bay necesitaba una victoria con urgencia. Le tocaba visitar a los Cowboys en Dallas, uno de los estadios más imponentes de la NFL, diseñado para intimidar al rival, ejercer presión sobre el visitante y convertir cada partido en una experiencia aterradora. Esta vez cumplió su cometido a la perfección, solo que alguien olvidó decirle a Dallas que ellos eran los locales.
Sorprendentemente, los Buccaneers ganaron 24-16, con Bucky Irving corriendo para 165 yardas y dos touchdowns, pero la verdadera hazaña fue obra de Jalon Daniels, un don nadie que ni siquiera fue seleccionado en el Draft y que terminó jugando como si fuera Tom Brady, algo no muy difícil de lograr contra la defensa de Dallas.
Tampa merece el reconocimiento por aprovechar la oportunidad, romper su racha de derrotas y encontrar motivos para creer. Después de todo, no cualquiera gana en Dallas con su tercer quarterback, y mucho menos consigue que un desconocido parezca candidato al Salón de la Fama durante una noche. La mala noticia para los Buccaneers es que la temporada todavía tiene muchos domingos por delante y, desafortunadamente para ellos, no todos se juega contra Dallas.
La Burla
¿Por supuesto, Dallas Cowboys? ¿O no?
Si Tampa Bay es la sorpresa de la semana, Dallas merece buena parte del crédito. Después de la desastrosa, vergonzosa y bochornosa actuación de los Cowboys el jueves por la noche, o, en palabras del sabio filósofo desconocido del estadio AT&T: «Embarrassing», creíamos que nada ni nadie podía quitarles ni disputarles su lugar a los vaqueros en esta gustada sección. Incluso ya teníamos preparado el texto, y era muy bueno, digno de una tragedia griega o texana, en este caso.
Después de los sucesos del domingo, nos vimos obligados a cambiar nuestra nota.
Fieles fanáticos que siguen y apoyan ciegamente a los Dallas Cowboys, descansen y relájense, que al menos por esta semana no estarán en esta sección.
Así es, leyeron bien: NO ESTARÁN… SOLOS, porque su actuación del jueves inspiró a todos sus compañeros de la División Este. Dallas ya no es solo una simple burla, la eterna burla de la NFL; ahora ha evolucionado hasta convertirse en una especie de cuestionable guía espiritual que motiva a la división Este a competir por el honor de ver quién hace el ridículo más grande y llamativo en televisión nacional.
Primero, Filadelfia va a Londres y pierde en el último segundo, con un gol de campo después de un regreso de patada cuando solo quedaban ocho segundos. ¡Qué orgullo debe sentir Jerry Jones al ver que su rival copia exactamente lo que ellos hicieron hace unas semanas en Brasil! Pero, claro, Dallas sigue ganando por ser el original.
Después, los Gigantes y Washington se enfrascaron en un duelo a muerte, usando todos los trucos y estrategias patentados y perfeccionados por Dallas durante 30 años para perder partidos. Tan magistral fue su desempeño y empeño en imitar a los Cowboys que no hubo forma de determinar un ganador y se les tuvo que conceder un meritorio empate. En realidad, sí había forma de determinar un ganador, pero estaban tan metidos en el papel de actuar como si fueran Dallas que se les olvidó que, si estás dentro de la yarda 30 de tu rival, puedes patear un gol de campo.
Con todas estas evidencias, se puede concluir que, en la División Este de la Nacional, los Vaqueros de Dallas han implantado una especie de secta en donde el objetivo no es ganar partidos y mucho menos la división, sino ver quién logra el ridículo más «embarrassing».
Los Contendientes
Tennessee Titans
Tennessee lleva varias jornadas demostrando que la filosofía de Dallas también puede convertirse en un proyecto de temporada. Los Titans tienen méritos suficientes para contender por un lugar en la nueva Secta de los Perdedores de Dallas, aunque todavía deben demostrar que están a la altura de sus maestros.
Su derrota por 26-3 ante Houston los mantiene sin victorias y los acerca cada vez más a una meta que pocos equipos tienen el valor de perseguir abiertamente: llegar a enero sin haber ganado un solo partido y quedarse con la primera selección del próximo Draft. Mientras otras franquicias se desgastan haciendo cuentas para entrar a los playoffs, Tennessee puede concentrarse en algo mucho más sencillo: mantener el rumbo, evitar triunfos innecesarios y no permitir que una victoria accidental arruine meses de trabajo.
La competencia es dura, incluso más que la lucha por el Super Bowl. Miami y otros equipos también tienen méritos suficientes, pero Tennessee está haciendo todo lo que está en sus manos para que nadie le arrebate el puesto. Los contendientes tradicionales quieren llegar a enero peleando por playoffs; los Titans quieren llegar a enero sin haber ganado. Nosotros nunca dijimos que esta sección tuviera que ser para los mismos de siempre.
La Decepción
San Francisco 49ers
Mientras Tennessee trabaja para no ganar, San Francisco parece empeñado en hacer exactamente lo contrario. Los 49ers derrotaron a Seattle 32-29, mantienen su récord perfecto de cinco victorias y siguen acumulando argumentos para ser considerados uno de los mejores equipos de la liga. Todo marcha de acuerdo con lo que se esperaría de un contendiente serio, lo cual resulta bastante inconveniente para quienes preferirían que las cosas fueran de otra manera.
Hay equipos que decepcionan porque pierden, porque juegan mal o porque prometen mucho y terminan entregando poco. San Francisco ha encontrado una forma mucho más irritante de hacerlo: ¡siguen ganando, los hijos de p…! Cada domingo hay aficionados esperando que tropiecen, que aparezcan las tan temidas lesiones, que finalmente llegue esa derrota que permita decir que no eran tan buenos como parecían. Los 49ers, sin embargo, se empeñan en arruinarles la semana, ganar otro partido y prolongar una racha que empieza a resultar ofensiva para sus detractores.
Cinco victorias después, los 49ers siguen decepcionando a todos aquellos que esperan verlos caer, incluidos nosotros, que también queremos que pierdan.
Y no es que tengamos algún odio oculto hacia San Francisco… Bueno, la verdad es que sí los odiamos, porque nos están privando de burlarnos de ellos y eso nos está volviendo locos y nos enferma de decepción; claro, no tanto como a los Rams, que ahora están a tres lejanos juegos de los panchitos y ven cómo su añorado Super Bowl en casa cada vez se aleja, se aleja, se aleja y se aleja… más y más y más.
La Confirmación
La NFL
Si San Francisco nos decepciona por seguir ganando, la NFL también había conseguido decepcionarnos, aunque por razones bastante distintas. El primer juego en Londres fue un espectáculo aún más depresivo que las 31 temporadas de San Francisco sin ganar un Super Bowl. ¡Pero qué diablos! ¿El todopoderoso e invicto San Francisco tiene más temporadas sin ser campeón que los ultrahumillados Vaqueros? ¡Wow, vaya cosa!
Afortunadamente, la NFL recapacitó y, para el segundo juego en Londres, mandó un espectáculo digno, emotivo e impredecible que mantuvo a los aficionados al filo de sus asientos. Una victoria de Jacksonville sobre Philadelphia, decidida con un gol de campo de 57 yardas en el último segundo, fue suficiente para devolverle la emoción a una jornada internacional que había empezado bastante mal. Nos queda claro que el comisionado Goodell nos lee cada semana y que nuestra crítica le dolió. No encontramos otra explicación para semejante mejoría en tan poco tiempo.
Ese final en Inglaterra, prácticamente una calca del desenlace en Brasil, pareció sacado del guion de una película. Una coincidencia tan conveniente que seguramente alimentará durante días a los teóricos de la conspiración, que encontrarán nuevas pruebas para confirmar que la NFL está guionizada y controlada por las apuestas.
Por supuesto, en este medio tan serio, solemne y profesional no creemos en las teorías conspirativas. Sería como creer que Minnesota es favorito a ganar el Super Bowl solo porque está invicto.
La Salvación
Houston Texans
Mientras la NFL se encarga de mantener el espectáculo, Houston tiene asuntos más urgentes que atender. Su victoria por 26-3 ante Tennessee le permite respirar un poco más tranquilo y conseguir un resultado que podría ayudarlo a enderezar el rumbo de la temporada.
Pero los Texans no se conformaron con ayudarse a sí mismos. Al derrotar a los Titans, también contribuyeron a mantenerlos sin victorias y a alimentar sus aspiraciones de conseguir la primera selección del próximo Draft. Una labor de solidaridad deportiva que merece reconocimiento. Miami y otros equipos que aspiran a reconstruir su futuro con una elección privilegiada también pueden agradecerles el servicio, aunque ni siquiera hayan tenido que ponerse el uniforme.
Pocas victorias ofrecen tantos beneficios colaterales: Houston suma un triunfo, Tennessee fortalece su candidatura al Draft y varios equipos pueden seguir soñando con terminar por debajo de los Titans. Los Texans consiguieron mejorar su propia situación sin arruinar los planes de quienes compiten por terminar en el fondo de la clasificación. En una liga donde todos persiguen sus propios intereses, eso no es poca cosa.
Houston no solo ganó un partido; también tendió una mano a los necesitados. Eso es salvar al prójimo, aunque en este caso el prójimo esté intentando perder todos sus partidos.
El Apocalipsis
Minnesota Vikings
El que no se salva es Minnesota. Después de cinco victorias consecutivas, está viviendo uno de los mejores momentos que cualquier equipo de la liga podría desear. Los Vikings derrotaron 23-13 a New Orleans, mantienen su récord perfecto y han hecho todo lo necesario para que se les considere un equipo serio. Sin embargo, hay una tragedia que no aparece en las estadísticas, que no se refleja en el marcador y que puede resultar mucho más dolorosa que perder un partido: a nadie parece importarle demasiado lo que están haciendo.
Cinco victorias y ni siquiera consiguen convertirse en una conversación seria sobre los contendientes. No protagonizan las discusiones más importantes, no acaparan los titulares y tampoco parecen despertar el entusiasmo que cabría esperar de un equipo invicto. Mientras tanto, Dallas puede perder contra un equipo que no había ganado un solo partido y convertirse en el tema de conversación de toda la semana. Los Vikings ganan y pasan casi inadvertidos; los Cowboys pierden y reciben toda la atención que una franquicia puede desear, aunque quizá no de la manera que Jerry Jones habría preferido.
Debe ser desesperante para los aficionados de Minnesota —afortunadamente no son muchos— ver cómo su equipo gana cada domingo sin conseguir que nadie lo tome en serio.
Ese es el verdadero apocalipsis de los Vikings: no están en crisis deportiva, no necesitan encontrar la manera de ganar y tampoco tienen que reconstruir su temporada. Simplemente son irrelevantes.
Se les da más crédito a las teorías conspirativas que al invicto de Minnesota.

Jugadores
MVP
Drake Maye
Por lo visto, Drake Maye se cansó de dar pena, lanzar intercepciones y sobre todo de leer nuestras críticas. Por fin recordó que lanzar touchdowns también forma parte del menú. Lamentablemente para los Raiders, ellos pagaron los platos rotos y sufrieron una inmisericorde paliza que incluyó cinco touchdowns, suficientes para convertir al quarterback de los Patriots en el MVP de la semana.
Pobres Raiders, no solo los humillaron en el campo; después del partido, Maye todavía se dio el lujo de hacerlo en la entrevista. Según contó, su línea ofensiva lo protegió tan bien que le habría dado tiempo de comerse un sándwich de jamón mientras esperaba a que sus receptores se desmarcaran. Hay que reconocer que Drake no solo contribuye con sus actuaciones a nuestra respetable y solemne columna, sino que ahora también nos facilita el trabajo al regalarnos los chistes.
Si algún día tu talento deja de ser valorado en la NFL, no te preocupes: en La Jornada NFL eres bienvenido.
El Lastre
Harrison Mevis
No solo nosotros pensamos que Harrison Mevis fue el lastre de la jornada; los Rams llegaron a la misma conclusión y, al día siguiente de su derrota contra Buffalo, lo despidieron. Fallar un gol de campo de 50 yardas y sufrir el bloqueo de otro intento en tiempo extra provoca que te eliminen como a un pesado desecho.
Drake Maye no es el único que tendrá tiempo para comer sándwiches. Mevis ahora podrá dedicar sus días a las tortas, los hot dogs y todo lo que encuentre para llenar el enorme vacío que deja perder el trabajo. Aunque, pensándolo bien, todavía podría encontrar una salida laboral: con un poco de esfuerzo y dedicación, quizá consiga ganar suficiente peso, aunque realmente no necesita mucho, para buscar un lugar como liniero de equipos especiales. Así podría evitar que otro pateador pierda su empleo por culpa de un bloqueo.
La Revelación
Jalon Daniels
Aquí lo predijimos hace dos semanas: Tampa Bay necesitaba que su quarterback titular y superestrella, Baker Mayfield, se lesionara para regresar al camino correcto. No es que seamos Nostradamus, pero Jalon Daniels apareció de la nada, como si de una profecía se tratara, y guio a los Buccaneers a su primera victoria de la temporada.
El novato completó 19 de 25 pases para 189 yardas, un touchdown y ninguna intercepción. Tuvo algunos buenos pases y tomó decisiones acertadas, pero la mejor fue entender que no necesitaba convertirse en el héroe de la película: bastaba con darle el balón a Bucky Irving y dejar que el corredor hiciera el trabajo pesado mientras él se dedicaba a sonreír para las cámaras.
Quizás, si Harrison Mevis hubiera tomado la misma decisión de no estorbar, seguiría teniendo trabajo. Nunca lo sabremos.
La Confirmación
Sam Darnold
Sam Darnold nos confirmó que para ganar un Super Bowl se necesita talento e instinto ganador, y que la fama y el éxito no deberían hacerte olvidar tus orígenes. Dicho esto, conviene recordar que los orígenes de Darnold fueron en los Jets, donde acumuló lesiones e intercepciones hasta llegar a declarar que veía fantasmas en el campo de juego.
Nadie puede quitarle el mérito de haber sido campeón, pero un anillo tampoco borra los errores. La semana 5 llegó para confirmar la verdad absoluta: el viejo Sam está de vuelta. Los fantasmas, al parecer, también.
Cinco semanas y la NFL ya nos dio suficientes motivos para sospechar de todo y de todos. Lo único seguro es que la próxima jornada traerá nuevas víctimas, algún resucitado inesperado y más material para alimentar nuestras teorías.
Nos leemos la próxima semana. Y recuerden: si algo les parece demasiado extraño para ser verdad, probablemente merece su propia sección en La Jornada NFL.

