Por: Jesus Bernal
Bienvenidos a la Semana 6, donde no sabemos si ganar es lo peor o perder es lo mejor, donde creemos en la magia del amor y dudamos del poder del dinero.
La Sorpresa
Cleveland Browns
Si a principios de octubre usted hubiera dicho que los Cleveland Browns estarían liderando la AFC Norte, la gente le habría sugerido amablemente hacerse un examen toxicológico. Nosotros mismos los teníamos como candidatos a la primera selección global del próximo Draft, pero, como es nuestra costumbre, la hemos defecado monumentalmente.
Ya deberíamos haber aprendido que la NFL es el lugar donde la lógica va a morir. Tras ganarle con las uñas por 13-10 a sus eternos verdugos, los Baltimore Ravens, los Browns comparten el liderato de su división, un logro que desafía cualquier ley de la física y de la decencia deportiva.
Lo verdaderamente milagroso, y digno de burla, es que lo consiguen jugando el fútbol americano más tosco, espantoso y doloroso de ver en la televisión moderna. Su ofensiva millonaria es un chiste que apenas genera yardas, pero su defensiva se dedicó a asfixiar al suplente de Lamar Jackson y a arrancarle el balón de las manos a Derrick Henry en los minutos finales.
Cleveland es el estudiante que no abrió un solo libro en todo el año, se la pasó de fiesta y mágicamente sacó la nota más alta del examen final porque el profesor se equivocó al calificar. Disfruten la vista desde la cima, porque nadie sabe cómo llegaron ahí.
La Burla
La División Este de la Nacional
El esfuerzo, la dedicación, la coordinación y la consistencia de los cuatro equipos de la División Este son dignos de admiración. Por segunda semana consecutiva, ninguno consiguió una victoria. Un hito histórico en la NFL, todavía más impresionante si consideramos que la semana pasada Giants y Commanders se enfrentaron entre ellos y ni siquiera así lograron que alguien ganara.
No era nuestra intención repetirlos en la sección, pero sería injusto no recompensarlos después de una proeza de semejante magnitud.
Y pensar que es la única división en la que todos sus integrantes han ganado al menos un Super Bowl.
Los Contendientes
Kansas City Chiefs
El equipo Swiftie sigue ganando, sigue invicto, se perfila como el principal contendiente para conquistar la Conferencia Americana y continúa haciendo rabiar a sus haters.
Ya sabemos: las cebras los protegen, Mahomes está sobrevalorado, Kelce ya solo es el juguete de Taylor y bla, bla, bla.
Mientras sus detractores se quedan sin nuevas excusas para demeritarlos, Kansas City se las ingenia para seguir triunfando.
Así que tendrán que seguir sufriendo, porque perder no parece estar en los planes de los Chiefs.
La Decepción
Los Ángeles
Quien crea que el tráfico es lo peor de Los Ángeles, es porque no ha visto jugar a sus equipos profesionales. Esta semana, la decepción no es una franquicia, sino toda la ciudad.
Los Chargers arrastran un nada envidiable récord de 0-6, confirmando que Jim Harbaugh cobra millones por ofrecer un espectáculo digno del fútbol americano llanero. Mientras tanto, sus vecinos, los Rams, lograron la vergonzosa hazaña de perder 18-16 contra los modestos Cardinals sin que su rival anotara un solo maldito touchdown. Pasaron de ser favoritos de Hollywood para llegar al Super Bowl a convertirse en el tapete de la división.
Y aunque esta es una columna de fútbol americano, el ADN del fracaso angelino no se limita a la NFL. La humillante eliminación de los Dodgers en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional ante los Brewers de Milwaukee, quienes los barrieron y evitaron el tricampeonato, confirma que la receta de la casa es la misma.
Son equipos diseñados desde una oficina de contabilidad: favoritos inflados con contratos multimillonarios y operaciones que siempre parecen moverse al límite de lo ético, ya sea mediante diferimientos absurdos de contratos o canjes agresivos por selecciones del Draft que comprometen tu futuro. Compran superestrellas como quien compra un Ferrari para presumirlo en el semáforo, pero lo estrella en la primera curva.
Los Ángeles no tiene aficionados; tiene clientes que pagan por ir a llorar al estadio mientras comen palomitas de maíz gourmet y beben cerveza artesanal.
La Confirmación
Dallas Cowboys
Año tras año, el otoño nos regala hermosos fenómenos naturales: las hojas caen, el clima se enfría y los Dallas Cowboys confirman que este tampoco será su año. Tras la sacudida de la semana pasada, la gerencia juró que todo estaba bajo control, pero los Green Bay Packers les abrieron las puertas de Lambeau Field para propinarles un gélido baño de realidad al vencerlos 23-13.
Esta derrota no es un bache; es la confirmación absoluta de que el «Equipo de América» sigue siendo un producto cosmético inflado, con severos problemas de personalidad, que colapsa ante cualquier rival con un plan de juego mediano.
Pero mírenlo por el lado amable, estimados y sufridos fanáticos de la estrella solitaria: esta confirmación es un regalo. Gracias a que el equipo ya tiró la temporada en octubre, ustedes pueden ahorrarse meses de úlceras, angustias y falsas esperanzas.
Aunque todavía pueden hacer planes muy importantes para el próximo 14 de febrero de 2027. Esa noche se jugará el Super Bowl y sus amados Cowboys, obviamente, no estarán ahí. Pero como coincide con el Día de San Valentín, en lugar de gritarle a la televisión mientras Dak Prescott lanza una intercepción, bien podrían estar buscando pareja, consiguiendo un ligue o reservando una cena romántica.
Sufrir por amor siempre será más digno que sufrir por una franquicia que los decepciona desde los años noventa. Den por terminada la temporada y salgan a enamorarse; les va a doler menos.
La Salvación
Miami Dolphins
Para una franquicia atrapada en una espiral de incompetencia absoluta, su semana de descanso no fue solo una pausa en el calendario: fue la auténtica salvación espiritual y deportiva. Al no tener que equiparse ni salir al emparrillado, Miami logró el asombroso milagro de pasar un domingo entero sin dar vergüenza ajena ni regalar balones.
Pero la verdadera salvación está en el largo plazo y en el futuro de la institución. Los Dolphins siguen esquivando cualquier «victoria accidental o innecesaria» que pudiera poner en riesgo su verdadero y único objetivo de este año: asegurar, con uñas y dientes, la primera selección global del próximo Draft.
Además, Miami es el dueño de un récord histórico: el de la única temporada perfecta, con cero derrotas, en la historia de la NFL. Ahora podría conseguir el extremo opuesto: una temporada con cero victorias.
Por favor, Dolphins, no nos fallen. Si van a ser un desastre, al menos sean un desastre histórico.
El Apocalipsis
Tennessee Titans
Y si Miami se salvó por no jugar, Tennessee no tuvo la misma suerte.
El fin del mundo no siempre llega en forma de derrotas; a veces, llega vestido de una victoria tan inútil como destructiva. Los Titans tenían una campaña perfectamente estructurada, un plan maestro que conducía a un solo destino lógico y glorioso: asegurar la primera selección global del Draft de 2027. Sin embargo, en un arranque de incompetencia inversa, cometieron el gravísimo error de remontarle a los Indianapolis Colts.
Con este triunfo accidental, improbable e innecesario, los Titans lo están arruinando absolutamente todo. Su defensiva, que debió haber permitido puntos con elegancia, decidió que era un gran día para registrar seis capturas de mariscal de campo. ¿Para qué? Para quedar atrapados en la peor zona donde puede existir un equipo de la NFL: el limbo de la mediocridad.
No son lo suficientemente buenos para competir por victorias, pero ahora, gracias a este festejo absurdo, tampoco serán lo suficientemente malos como para llevarse a un nuevo QB al cual arruinarle la vida.
Jugadores
MVP
Brock Purdy
El señor irrelevante esta desquitando cada centavo de su nuevo contrato multimillonario y demostrando cada semana que merece ser el MVP.
Si lo consigue o no, solo el tiempo lo dirá. Lo que ya está garantizado es que tiene dinero suficiente para ayudar con las cuentas del hospital de sus compañeros lesionados o, en el peor de los casos, pagarles una terapia en un resort de Cancún si los 49ers vuelven a quedarse cortos contra Kansas City. Después de todo, perder un Super Bowl duele menos cuando puedes llorarlo frente al mar con todo incluido.

El Lastre
Myles Garrett
Un especialista en romper la confianza de los quarterbacks rivales a base de golpes duros y certeros. Al parecer, también domina la especialidad de romper la confianza dentro del vestidor, aunque ahí su técnica depende más del ego que de la fuerza física.
Cleveland consiguió quitarse una chinche de encima y, en un gesto de generosidad, se la pasó a los Rams.
La Revelación
Chad Ryland
El humilde pateador de los Arizona Cardinals derrotó por sí solo, con seis goles de campo, a los poderosos y millonarios Rams.
Mientras los Rams despidieron a un pateador por exceso de atleticismo y contrataron a uno nuevo que terminó lesionado por escasez de atleticismo, Chad Ryland demuestra lo fácil que es conservar el trabajo cuando haces aquello para lo que te pagan.
La Confirmación
Josh Allen
Cada semana nos enamora más, nos deslumbra y nos hechiza con su magia.
Cada pase completo confirma su precisión. Cada pase incompleto confirma que está explorando rutas que los demás quarterbacks no son capaces de imaginar. Cada intercepción es una demostración de generosidad deportiva. Y cuando escapa de una captura para terminar lanzando un balón imposible, queda claro que el plan original era demasiado pequeño para su imaginación.
No cualquiera puede convertir una mala decisión en una jugada memorable y una jugada de suerte en una prueba de superioridad. Allen lo hace con la naturalidad de quien nació para desafiar las leyes de la física, la lógica y, ocasionalmente, el sentido común.
No tenemos dudas: estamos ante un mago. Por supuesto, podría terminar siendo solo un charlatán.
La Semana 6 nos deja lecciones invaluables: lamentablemente, no sabemos cuáles sean, pero lo que sí sabemos es que Dallas siempre será un dolor para sus aficionados.
Porque esto es la NFL: donde los sueños mueren los domingos, las esperanzas se reconstruyen los lunes y los aficionados vuelven a caer en la misma trampa la semana siguiente.
Nos leemos en la próxima jornada. Si sus equipos sobreviven, claro.

