Por: Lupita Valencia
El Gran Premio de la Ciudad de México volvió a superar las expectativas y, esta vez, lo hizo con un lugar asegurado en los libros de historia de la Fórmula 1. La edición 2026 no solamente estuvo marcada por el regreso de Sergio “Checo” Pérez a casa y la celebración de sus 300 Grandes Premios, sino también por la coronación de Kimi Antonelli como el campeón mundial más joven que ha tenido la categoría.
Fue un fin de semana en el que la emoción estuvo presente tanto dentro como fuera de la pista. Desde las calles de la capital hasta el Foro GNP, México fue testigo de dos historias muy distintas, pero que encontraron en el mismo escenario un momento que difícilmente olvidarán sus protagonistas y los aficionados.
300 Grandes Premios de Checo Pérez: una celebración en casa
La semana del Gran Premio comenzó con la F1ESTA y con una celebración que tenía un significado especial para la afición mexicana: los 300 Grandes Premios de Sergio Pérez.
Y si algo hizo diferente esta cifra fue el lugar en el que llegó. Checo celebró sus 300 participaciones en la máxima categoría en casa, durante su temporada número 15 en la Fórmula 1 y en el año en que la categoría cumplió 11 años de su regreso a México.
Una coincidencia que, vista en retrospectiva, parece haber necesitado de muchas circunstancias para hacerse realidad. Desde carreras canceladas y una pandemia hasta un año fuera de la parrilla, distintos acontecimientos terminaron por acomodar el calendario para que este aniversario tuviera lugar frente a su afición.
El primer gran festejo llegó el miércoles 28 de octubre, cuando Checo tomó las calles de Paseo de la Reforma al volante de un monoplaza de Cadillac. Más de 100 mil personas se dieron cita para verlo correr, escuchar el rugido del motor y, sobre todo, corear su nombre.
Para muchos de los asistentes, aquella fue una oportunidad que difícilmente se presenta: ver de cerca un Fórmula 1 sin tener que viajar a un circuito. Pero detrás de cada persona que llegó a Reforma también había una historia.
Para algunos, Checo representa la posibilidad de llegar a la máxima categoría; para otros, una inspiración para perseguir sus propios objetivos o simplemente un recordatorio de que vale la pena insistir incluso cuando el camino se complica. Cada aficionado tenía una razón distinta para estar ahí, pero todos compartían algo: el significado de lo que el piloto mexicano ha construido a lo largo de su trayectoria.
Y la celebración no terminó con el Show Run. Ese mismo día se anunció la renovación de Checo con Cadillac hasta 2029, confirmando su continuidad en un proyecto que comenzó desde la temporada de debut de la escudería estadounidense.
Durante el fin de semana, el Gran Premio también preparó un espacio para reconocer sus 300 participaciones. El sábado, después de la clasificación, Checo y parte de su equipo se reunieron en el Foro GNP para partir un pastel y celebrar junto a personas que han sido parte importante de su historia.
Entre ellos estuvieron Carlos Slim, quien ha acompañado su trayectoria desde sus primeros pasos, así como marshals y oficiales de pista, figuras fundamentales para que cada carrera pueda llevarse a cabo. Un reconocimiento que recordó que detrás de los resultados y los reflectores también existe un equipo de personas que hacen posible el automovilismo.
El domingo, después del desfile de pilotos, Checo volvió al Foro GNP para dedicar unas palabras a la afición que lo ha acompañado a lo largo de su carrera. Esta vez no estaba solo: su familia lo acompañó en un momento tan especial, recordándonos que detrás de esos 300 Grandes Premios también hay años de esfuerzo, sacrificios y personas que han recorrido el camino a su lado. Porque si algo hizo aún más significativo este festejo fue poder compartirlo en casa, frente a su gente, que no paro de corear su nombre y junto a quienes han sido parte fundamental de su historia.
Fue una manera de cerrar un fin de semana que, más allá de los resultados deportivos, le permitió celebrar una cifra que pocos pilotos alcanzan y hacerlo en el lugar donde su historia tiene una conexión especial.

Kimi Antonelli hace historia en México
Pero el fin de semana tenía preparado otro momento histórico, este llegó el domingo con Kimi Antonelli.
El italiano aterrizó en la Ciudad de México con una oportunidad muy cercana: convertirse en campeón del mundo. Con una ventaja que le permitía asegurar el título con terminar entre los nueve primeros, el piloto de Mercedes tenía en sus manos la posibilidad de escribir su nombre en la historia de la Fórmula 1.
Y así ocurrió.
Después de una carrera llena de incidentes, interrupciones y momentos de tensión, Antonelli cruzó la bandera a cuadros en la tercera posición. El resultado fue suficiente para asegurar su primer campeonato mundial con apenas 20 años y 68 días, convirtiéndose en el campeón más joven de la historia de la categoría y superando la marca que Sebastian Vettel había establecido en 2010.
Además, su coronación terminó con una espera de 73 años para Italia, que no tenía un campeón mundial de pilotos desde Alberto Ascari en 1953.
El momento de la premiación tuvo un significado todavía mayor. Después de recibir su trofeo por el tercer lugar, el Mercedes de Antonelli fue llevado al podio del Foro GNP para celebrar su campeonato ante miles de aficionados.
Con las canciones Nessun Dorma y Sarà perché ti amo como parte de la celebración, el italiano no pudo contener la emoción. Más tarde explicaría que la primera tenía un significado muy especial para él, pues era una canción que su abuelo solía escuchar y que le hizo pensar en él durante uno de los momentos más importantes de su vida.
Una coronación que trascendió el resultado deportivo para convertirse también en una historia familiar. Antonelli no solamente estaba celebrando haber alcanzado el sueño por el que había trabajado desde niño, sino que podía compartirlo con las personas que lo acompañaron en el camino.
México fue el escenario de ese momento y la afición tuvo la oportunidad de presenciar una de esas imágenes que forman parte de la memoria de la Fórmula 1.

Un Gran Premio que vuelve a dejar huella
Más allá de sus protagonistas, la edición 2026 volvió a destacar por la experiencia que ofrece el Gran Premio de la Ciudad de México.
Desde la ceremonia de apertura, que puso en primer plano la cultura y las tradiciones de nuestro país, hasta las actividades dentro y fuera del circuito, el evento volvió a demostrar que su propuesta va mucho más allá de las 71 vueltas de competencia.
La conexión con los aficionados, el ambiente en las tribunas y la manera en que el Autódromo Hermanos Rodríguez se transforma durante el fin de semana son parte de una identidad que el México GP ha construido a lo largo de los años.
Esta edición, además, cerró con una cifra récord de asistencia: 405 mil 363 personas durante los tres días de actividad.
Al final, el Gran Premio dejó mucho más que una carrera para recordar. Para Checo, fue la oportunidad de celebrar 300 Grandes Premios frente a su gente; para Antonelli, el lugar donde cumplió el sueño de convertirse en campeón del mundo; y para México, la posibilidad de ser parte de dos momentos que ya forman parte de la historia de la Fórmula 1.
Nos vemos en 2027.

